En una entrada anterior el amigo hckorootx sugería la posibilidad de utilizar los USBs antiguos con distribuciones ligeras de Linux versión "Live" para reciclar esos dispositivos USB. Por supuesto, el objetivo final sería reutilizar ordenadores antiguos con hardware limitado. hckorootx sugirió damn; admitiendo el reto, he realizado las siguientes unidades con diferentes fines.
Para realizar esta prueba he sacado del armario (literalmente) un Acer Aspire One del año 2008, sin disco duro, y con 1,5GB de RAM. Desde hace tiempo este Netbook ha estado funcionando con dispositivos USB sustituyendo a su disco sólido interno que se estropeó por "número excesivo" de instalaciones de distribuciones de Linux, en un intento inútil de convertir un netbook en un zenbook mediante software.
En primer lugar intentamos lograr una solución de producción. Con el fin de que funcione adecuadamente como unidad de trabajo se utilizó un dispositivo HyperX USB3 de 64 GB para una instalación persistente del sistema que utilizo habitualmente en mi trabajo y ocio, es decir, Fedora 25. Con un Netbook es poco aplicable un escritorio como gnome, así que partimos de un spin de Fedora 32 bits con LXDE como escritorio (spins de Fedora). Mediante la aplicación media writer de Fedora instalamos ese ISO como versión Live en un dispositivo USB DT R500 de 16GB que es bastante rápido (se utilizó esta unidad para grabar las versiones Live de las distribuciones de las que vamos a hablar en esta entrada)
y luego en el aspire se arrancó en el USB Live y se instaló de forma persistente al HyperX. El resultado es el siguiente:
Una vez instalado en el USB como si fuera un disco duro podemos trabajar de forma normal. Hemos podido instalar R, versión 3.3.2, que hoy podría ser ya la versión 3.3.3. Fedora LXDE no trae preinstalado Libreoofice, pero para mi trabajo (por ejemplo, dar prácticas, como ya hice en el pasado con esta máquina usando Ubuntu 10.04) puedo usar gnumeric y R (una hoja de caĺculo y un paquete estadístico).
La segunda opción probada, para ver otra posibilidad, fue Debian 8.7.1 32bits, también con escritorio LXDE (imágenes de Debian 32 bits). De nuevo, para intentar hacer funcionar lo más rápido posible a estas distribuciones en el trabajo, la copia persistente se realizó en un HyperX USB3 de 8GB. El resultado es el siguiente:
Como vemos, Debian instala directamente Libreoffice, versión 4.3. y a través de los repositorios la versión disponible de R es la 3.1.1. Es decir, la estabilidad tan conocida de Debian nos lleva a dos años de retraso en el software.
Entre las dos alternativas, Fedora nos da la ventaja de disponer el software más actualizado, mientras que Debian trabaja en estas condiciones de hardware limitado de manera más fluida. Si tuviera que usarlo para trabajar, yo recomendaría utilizar Debian. Si la actualización del software es importante, se puede incluir los repositorios testing de Debian (como ya hemos hecho aquí).
Si realmente lo que queremos es utilizar dispositivos USB pequeños y antiguos para utilizar maquinaria de pocos recursos, en este caso lo mejor es disponer de distribuciones muy ligeras en versiones live. La utilidad es ver la red, comprobar el correo y si, accidentalmente, necesitamos escribir un texto, mandárnoslo por correo antes de cerrar, ya que esas sesiones no se pueden guardar.
La distribución damn que había recomendado hckorootx está discontinuada desde 2012, así que hemos preparado una unidad con Puppy 6.3.0. Funciona un una unidad USB de 256MB, pero para acelerar el sistema utilice finalmente un dispositivo DataTraveler Elite Kingston. A pesar de haber fallado en la instalación persistente, creo que es perfectamente factible y hace funcional los ordenadores antiguos con pocos recursos. Dispone en la versión Live probada de AbiWord, gnumeric, un enlace para la instalación de LibreOffice, una versión Lite de Inkscape. Firefox, transmission, muchas apliaciones multimedia y muchos iconos de configuración. Es una distibución muy adecuada para la reutilización de los ordenadores antiguos de muy bajos recursos.
Como último intento de instalar una distribución muy simple, y teniendo en cuenta que damn esta discontinuado, intentamos utilizar Tiny Core Linux. No fuy capaz de generar un dispositivo USB arrancable desde media writer en Fedora, así que hckorootx me preparó uno mediante Rufus.
En este caso el USB Live no presenta nada útil salvo la posibilidad de instalarlo de manera persistente y no contiene ninguna aplicación ni utilidad inmediata.
De estas dos opciones yo recomendaría Puppy para el uso de hardware antiguo.
Por supuesto, estos dispositivos USB autoarrancables y con un sistema operativo funcional y muchas aplicaciones nos permiten también trabajar en ordenadores que no sean nuestros sin necesidad de recurrir al sistema operativo de la máquina, siempre y cuando arranquen con USB; y si no es así podemos generar un CD arrancable que luego lleve al sistema del USB. Espero que esta entrada sirva de guía para dar una nueva utilidad al hardware que tenemos apartado y que aun es totalmente funcional.
Mostrando entradas con la etiqueta reutilización. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reutilización. Mostrar todas las entradas
domingo, 26 de marzo de 2017
Distribuciones ligeras en unidades USB. Reutilización de material
Etiquetas:
boot,
Debian,
Fedora,
hardaware antiguo,
Hardware,
Linux,
Netbook,
Puppy,
reutilización,
Tiny Core Linux,
USB,
USBLive
jueves, 16 de marzo de 2017
Reciclando dispositivos USB antiguos. ¿Para qué pueden servir 256MB?
Siempre es bueno utilizar todos nuestros dispositivos hasta que no funcionen más. En este caso me refiero a mi primer lápiz USB
Como se puede ver, es una "pequeña" joya —9,7 cm sin arandela— de nada menos de ... 256MB. Es cierto, solo 256MB; no por nada ya he dicho que era el primero que tuve. Era un buen dispositivo, rápido en comparación con los de su época —creo recordar que grababa a 9,5MB/s— y aun funciona, años y años después —no me acuerdo cuantos—. El problema es que no sirve para nada; hasta hace unos años servía para actualizar la BIOS de los equipos, pero hoy con 256MB no sirve ni para eso...
Y de repente le he encontrado una utilidad. En las prácticas que damos utilizamos datos grabados en formato texto plano csv o tabulado; si bien es cierto que están a disposición de los alumnos en la red, en ocasiones tenemos problemas de cortes o lentitud en la carga, aunque sean ficheros de unos pocos KBs y suelo llevar dispositivos con todos los ficheros necesarios para evitar "accidentes". Buscando entre los dispositivos que ya no uso he encontrado unidades de 8GB de 3 cm, de 16GB de 2 cm y alguna de 32GB de poco más de 1cm, pero solo necesito copiar 1,2MB, así que ya le hemos encontrado una nueva vida a este dispositivo.
¡El Rey aun no ha muerto! ¡Viva el Rey!
PD. Sigue funcionando por que los dispositivos de calidad aguantan mucho tiempo. A mi aun no se me ha estropeado ninguno, casi todos Kingston o Sandisk. Los que me rodean dicen que es por que los uso solo esporádicamente. Sea como sea, recomiendo comprar la mayor calidad posible en un rango aceptable de precio. ¿Cuál es ese rango aceptable? Hasta donde estemos dispuestos a pagar por un dispositivo USB, y eso dependerá de la necesidad REAL que tengamos de ellos. Personalmente, uso uno muy voluminoso —en este momento de 128GB— con una copia de mi trabajo diario y una segunda unidad pequeña —4GB— con las presentaciones, vídeos y audios de uso en clase; en estos momentos son ambos Sandisk. Los demás que tengo son las unidades grandes que he ido sustituyendo por otras aun más grandes. Es un ciclo interesante; con los años he pasado de 256MB a 128GB. He aumentado 512 veces el volumen... y subiendo, para hacer algo parecido. Eso si, la velocidad de grabación solo ha subido 25 veces.
Como se puede ver, es una "pequeña" joya —9,7 cm sin arandela— de nada menos de ... 256MB. Es cierto, solo 256MB; no por nada ya he dicho que era el primero que tuve. Era un buen dispositivo, rápido en comparación con los de su época —creo recordar que grababa a 9,5MB/s— y aun funciona, años y años después —no me acuerdo cuantos—. El problema es que no sirve para nada; hasta hace unos años servía para actualizar la BIOS de los equipos, pero hoy con 256MB no sirve ni para eso...
Y de repente le he encontrado una utilidad. En las prácticas que damos utilizamos datos grabados en formato texto plano csv o tabulado; si bien es cierto que están a disposición de los alumnos en la red, en ocasiones tenemos problemas de cortes o lentitud en la carga, aunque sean ficheros de unos pocos KBs y suelo llevar dispositivos con todos los ficheros necesarios para evitar "accidentes". Buscando entre los dispositivos que ya no uso he encontrado unidades de 8GB de 3 cm, de 16GB de 2 cm y alguna de 32GB de poco más de 1cm, pero solo necesito copiar 1,2MB, así que ya le hemos encontrado una nueva vida a este dispositivo.
¡El Rey aun no ha muerto! ¡Viva el Rey!
PD. Sigue funcionando por que los dispositivos de calidad aguantan mucho tiempo. A mi aun no se me ha estropeado ninguno, casi todos Kingston o Sandisk. Los que me rodean dicen que es por que los uso solo esporádicamente. Sea como sea, recomiendo comprar la mayor calidad posible en un rango aceptable de precio. ¿Cuál es ese rango aceptable? Hasta donde estemos dispuestos a pagar por un dispositivo USB, y eso dependerá de la necesidad REAL que tengamos de ellos. Personalmente, uso uno muy voluminoso —en este momento de 128GB— con una copia de mi trabajo diario y una segunda unidad pequeña —4GB— con las presentaciones, vídeos y audios de uso en clase; en estos momentos son ambos Sandisk. Los demás que tengo son las unidades grandes que he ido sustituyendo por otras aun más grandes. Es un ciclo interesante; con los años he pasado de 256MB a 128GB. He aumentado 512 veces el volumen... y subiendo, para hacer algo parecido. Eso si, la velocidad de grabación solo ha subido 25 veces.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)